martes, 9 de diciembre de 2008

Los Clásicos (según yo)

Hoy escuché a la vieja Cream tocar Sunshine of your Love. Ginger Baker, Jack Bruce y Eric Clapton, ni más ni menos. Más tarde escuché a los 3G (en este caso a los virtuosos Satriani, Vai y Petrucci) haciendo un cover de La Grange, esa clásica de ZZ Top. Actitud contra virtuosismo.
Confieso que mucha de esa música de pirotecnia me deja impávido. Es aburrida. Y por lo general las partes vocales son pésimas. Jack Bruce no era un gran cantante. Clapton tampoco. Pero berreaban sus canciones con una energía de poca madre.
Clapton está lejos, muy lejos y atrás del virtuosismo de Vai, de Satch, de John Petrucci, y al lado de ellos toca como tullido de las manos (un verdadero slowhand), y sin que sea santo de mi devoción, creo que alcanzaba mayores niveles de intensidad que lo más prendido de los 3G.
De los virtuosos prefiero a Steve Vai. Es arriesgado y loco. No tiene miedo de experimentar. Es un Picasso de la guitarra. Satch me gusta un poco menos y Petrucci... mhhh...
En plan necio les diré que sigo prefiriendo el solo de Goin' Home, con Alvin Lee a la guitarra (y la pentatónica en su máxima expresión), o la interpretación que hizo Jimi del himno gringo en el festival de Woodstock. ES un asunto de actitud, nada más.

lunes, 8 de diciembre de 2008

A ver qué les parece...

Queridos Cibernautas Anónimos:

Desde hace meses estoy trabajando unos textos de lo que no sin cierta pompa podríamos llamar creación literaria. Como soy muy inconstante para escribir (hecho del cual da fe esta bitácora intermitente) y como además me da flojera buscar un editor, o pasarme por un taller, o mandárselo a mis amigos para que me den su opinión, tengo la idea desde hace varios días de publicar las primeras partes de ese relato aquí, en el blog, por entregas, como se publicaron, guardando las distancias debidas, El Quijote y tantos otros textos, como los de Alejandro Dumas, por ejemplo.
Se trata básicamente de la historia de un viejo que encuentra una justificación para su vida en la posibilidad de hacer justicia por su propia mano.
Se reciben opiniones. Les prometo que no se aburrirán. Igual, si no les parece la idea, seguirá guardada en la soledad de los unos y los ceros en el disco duro de esta computadora.

Un abrazo.

Esta enfermedad llamada rock

Todos los días, carajo, todos los días es necesario asomarse al abismo de la música. Al levantarse, rumbo al trabajo, en la oficina, de regreso, en la calle... no conozco otra manera de vivir.
Un día sin música es un día incompleto. Como que algo le falta a mi neurosis cuando no aplaco a los demonios internos con un poco de rock. Ustedes no lo saben, pero así es. De alguna manera la cosa que soy lo reclama. Nietzche lo dijo con mejores palabras: sin la música la vida bien podría ser una equivocación. A la música habría que sumarle el café de Veracruz y un par de atardeceres para completar el cuadro.
Ya se los dije antes, cada fragmento de mi vida está ligado a una rola. Y al parecer, cada etapa, así de manera más general, tien su propia banda sonora. Algunas veces su obsesiva banda sonora.
Hay música que escuché infinidad de veces y a la que ahora recurro poco. Tuve una etapa Pink Floyd The Wall y una etapa Neil Young, luego una etapa Roger Waters, y así, con los Beatles en el background, a la expectativa. También tuve mi etapa Bob Dylan.
Algo hay de escalofriante en la música, algo que no alcanzo a condensar en palabras. Me estremece. Ayer estaba escuchando un programa de Os Paralamas do Sucesso, a quienes apenas estoy descubriendo, y poco faltó para que se me rodaran las lágrimas. Y no soy un tipo de lágrima fácil.
Pero también se me salen con Beethoven. Toda una tarde lloré como una niña con el inicio del cuarto movimiento de la Novena. Y no puedo escuchar la Patética de Tchaikovski sin que se me suban los huevos a la garganta. O la obertura Egmont.
Pero igual me pasa con el Pink, o con Led Zeppelin. El domingo pasado por la mañana estuve solo en casa y aproveché para poner a tdo volumen mi selección de rolas del Zepelín de Plomo. Hacía años, muchos, que no lo escuchaba como se debe: a todo volumen. Quiero comentarles ya para terminar este post, que los tamborazos de Rock and Roll me volvieron a conmocionar igual que hace más de treinta años, caundo los escuché por primera vez, y que esa música imposible, invencible, indescriptible y bella me tocaba el alma.
Sí, la música tocándome el alma. Así lo dijo alguna vez John Lennon. La canción se llama #9 Dream.

domingo, 7 de diciembre de 2008

La muerte de John Lennon

... en 1980 yo tenía 18 años y estaba asisitiendo a la universidad o algo así. Una mañana de diciembre, mientras terminaba de bañarme, escuché en la radio que la noche anterior había muerto John Lennon. En cuanto salí del baño escuché en Radio Éxitos, la estación que más transmitía a los Beatles en el distrito federal, que un fulano de nombre Mark Chapman había disparado contra el músico, causaándole la muerte por pérdida de sangre.
Yo era desde entonces un admirador de la música de los Fab Four, y si bien no comprendí nunca muchas de las actitudes pacifistas o contestatarias o como se llamen de Lennon, confieso que sus rolas formaron parte fundamental del soundtrack de mi vida, ya desde entonces. Y conocer que murió en esas circunstancias, por arma de fuego en manos de un estúpido me dejó pensativo...
Ahora se cumplen 28 años del asesinato de Lennon y no puedo evitar decir, igual que en tantas otras ocasiones, carajo, cómo pasa el tiempo. El amor por la música de los Beatles me llevó desde hace mucho a navegar en la red buscando ensayos, tomas alternas, ideas de canciones, tratando de comprender más el proceso creativo de esas canciones que cambiaron para siempre la esencia del rock. Solos no me gustan gran cosa, ni Paul, ni Harrison ni mucho menos Ringo. Sólo de John rescataría una parte de su trabajo, genial cuando no se dejaba llevar por el ego y sus ondas marcianas. Pero juntos... juntos fueron otro cantar. Había una sinergia, una química inusual...
Hace 28 años Paul se quedó sin su compañero de componer canciones. Sé que lo extraña. Sin John, Paul nunca pasó de ser un compositor mediocre. Lo mismo Lennon.
Hace 28 años Mark Chapman terminó con la vida de John Lennon. Bueno, eso dijeron los periódicos... pero Lennon seguirá vivo por siempre...

domingo, 30 de noviembre de 2008

¿Hay alguien ahí?

Después de casi 15 días de no darme una vuelta por esta bitácora pacheca y desordenada estoy de nuevo... el contador avanzó casi cien visitas desde entonces... mil 700 visitas es más de lo que esperaba cuando empecé en enero, pero no hay casi comentarios, y se queda uno con la extraña sensación de que las palabras caen al vacío helado el ciberespacio... ¿Hay alguien ahí? Que deje un comentario. Me gustaría saber de ustedes y de lo que piensan sobre estas pachequeces.
Igual, les mando un abrazo.

Stoned!

perro_viejo

lunes, 17 de noviembre de 2008

¿Los Clásicos?

¿Según quién?

Me encuentro a René en la calle y me dice que ahora, libre de los cuatro años de servidumbre a los que lo sometió la escuela (donde René estudió para convertirse en abogado) continúa con su trabajo en la radio. Me dice también que a Calor 93 le cambiaron de nombre y de personalidad. Se llama la Ke-Buena (hagan ustedes el cabrón favor) y es de corte grupero, como el nombre lo indica.
A pesar de la transformación, continúa René, le mantuvieron su programa Los Clásicos, en el cual transmite música en inglés de cuatro a seis de la tarde, o algo así. Antes me dijo que leyó por algún lado que escribí en en el periódico un artículo sobre Janis Joplin. Una clásica, supongo.
Quizá René se confundió porque no he escrito acerca de la Janis, y tampoco tengo intenciones de hacerlo. Hice un retrato de ella, sí, que le regalé a Javier Benítez, pero escribir de ella, no.
Fuimos brincando de un tema a otro para concluir que René quiere material sesentero para transmitirlo en su programa Los Clásicos. ¿Pero Los Clásicos según quién?
Bien, cuando escucho los clásicos pienso en la llamada música clásica, la de orquesta sinfónica y toda la cosa, no en el rock sesentero. Pienso en Mozart (La Voz de Dios), en Beethoven y, en menor medida, en Tchaikovski, sobre todo por La Patética.
Escucho Los Clásicos y pienso en los griegos, en La Ilíada, La Odisea y El Quijote, que soportaron ya la prueba de los años. En fin, lugares comunes quizá.
Pero si tuviera que elegir a Mis Clásicos tendría que escogerlos de entre los Dioses del Rock. Y Janis ocuparía un lugar muy abajo en mi lista. Yo empezaría con Led Zeppelin, con los Rolling con Deep Purple. Escogería a The Clash, a Los Beatles (¡pero por supuesto!) y a Jimi Hendrix. Pero también metería cachitos de Ten Years After, de Neil Young, de Johnny Cash y de muchos que ahora se me olvidan.
En fin. ¿Clásicos? Mis Clásicos.

martes, 4 de noviembre de 2008

Only By The Night

Así se intitula el nuevo disco de los Kings of Leon, el cuarteto sureño gringo formado por tres carnales y un primo. Qué bello disco, luminoso, vivo. Basta escucharlo para sentir que vale la pena estar en este mundo...